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CVII CONGRESO INTERNACIONAL DE DERECHO DE DAÑOS
RESPONSABILIDADES EN EL SIGLO XXI
 Impacto de la globalización. El rol del Estado.  
Constitucionalización de los nuevos derechos.
Buenos Aires, 2, 3 y 4 de octubre de 2002- Fac
. de Derecho - Univ. de Buenos Aires

PONENCIAS
 

PONENCIA 08

El saqueo del planeta y su Sexta Extinción

Por Atilio Juan Librandi

 

Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras y tienen el deber de preservarlo.  ( 1 )

“Mecánicas anónimas creadas por nosotros” han tomado el mando...Nuestros países,  los llamados desarrollados, proponen al mundo un modo de vida, un modelo de consumo y, por lo tanto un sistema económico que hace buenas migas con el mercado global y desrregulado   Pero este modo de vida saquea el planeta...Nos precipita en un callejón sin salida mundial...El largo plazo, es decir, las generaciones futuras, es sacrificado.   ( 2 )

Si miramos detrás de los sobrios escenarios creados por los miembros de nuestra burguesía y vemos la forma en que realmente operan y actúan, vemos que estos sólidos ciudadanos destrozarían el mundo si les fuera rentable...Su secreto, un secreto que han conseguido ocultar incluso a si mismo, es que detrás de sus fachadas, son la clase dominante más violentamente destructiva de la historia”.   ( 3 )

 

S U M A R I O

             Este trabajo pretende inscribirse en los temas de la Comisión Nº 2 : “Responsabilidad por daños al medio ambiente” y, en especial, a los subtemas de “Intereses difusos, Globalización económica y Daño ambiental y Riesgos del desarrollo”.   No necesariamente tratados en ese orden.

            En ese sentido se ha de ocupar de las líneas generales que trazan estos subtemas, dirigidos más al “macro daño” abarcativo generalmente de entes colectivos, que al daño de receptor individual.

            El subtema “Globalización económica y daño ambiental” parecería un enfoque de tal problemática como un fenómeno reciente.   Sostengo que ni la globalización ni sus daños potenciales y reales lo son ya que tienen una larga historia, con muchos y deplorables desarrollos y ejemplos.

            En orden a ello me permitiré traer al recuerdo algunos paradigmáticos que tuvieran como teatro nuestro país.

            Se pondrá también en este trabajo el acento en el daño específico y tremendo que se infiere a las “generaciones futuras” como también, lo que se ha dado en llamar con oculta perversidad “daños colaterales”.

            Es también procedente dejar aclarado que es lo que se entiende por “medio ambiente” y, en relación a ello, el “daño ambiental”.

            Es común considerar “medio ambiente” al de la “naturaleza” entendiéndose como tal la física, la de las cosas en el sentido del artículo 2311 del Código Civil.

            Tal concepción resulta, a nuestro criterio, de obvia insuficiencia habida cuenta de bienes inmateriales susceptibles de efectos dañosos, los que también se tratará de abordar en estas evaluaciones.

 

UNA PRIMERA APROXIMACIÓN 

             Asistimos al saqueo generalizado del planeta y, dentro de él, al dirigido a las zonas y países que están por debajo de los que constituyen el selecto “primer mundo” y ese saqueo es particularmente gravoso para nuestro país.

            Esas “mecánicas anónimas” que se alude en el encabezamiento son jugadas por los poderosos intereses que medran en ese primer mundo con sus, más que cómplices, simples empleados que los gerencian en estos submundos, algunos con títulos de “gobernantes”.

            Y esos mecanismos hacen demasiado a menudo inoperantes, inútiles, las normas jurídicas que, en los distintos ámbitos nacionales e incluso internacionales, pretenden impedir o, por los menos, poner freno al destructivo saqueo al que son sometidos.

            Es por ello que, a veces, la labor del jurista entra en lucha desigual con la “economía”, tratando de conseguir para el Pueblo y para la Nación misma el acceso y la operatividad de las normas tuitivas consagradas en leyes de todo orden jerárquico.

            La lucha es ímproba y generalmente descorazonadora, pero es necesario librarla porque las consecuencias de su abandono son temibles, destructoras de toda esperanza.

            La Constitución Nacional y las de la mayor parte de las provincias contienen disposiciones de salvaguarda de derechos que hacen a la vida misma de los Pueblos, de las Naciones, derechos que han alcanzado la categoría de Derechos Humanos; el problema está dado por las formas y posibilidades de obtener acceso a los mismos, acceso que muy a menudo están obstruidos por normativas que los contradicen, con las que colisionan y los frustran, dictadas por la economía.

 

EL SAQUEO A LAS FUTURAS GENERACIONES

            En el artículo 41 de la Constitución Nacional se dice textualmente: “Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo.   El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer, según los establezca la ley”.

            “Las autoridades proveerán la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de diversibilidad biológica y a la información y educación ambientales”.

            Estas disposiciones introducidas con la reforma constitucional de 1994 se fincaban en las desgraciadas experiencias anteriores de la que es paradigmática la explotación del quebracho en nuestra zona chaqueña, en especial en Santiago del Estero, llevada a cabo por “La Forestal” que desertificó una de las zonas más boscosas y productivas del país, como puede verse en un estudio sobre “La Forestal Argentina” de Rafael Virasoro.   ( 4 )

            Al margen de antecedentes y motivaciones es nuestro primer propósito detenernos en lo específico de esta norma del artículo 41 que está allí “dibujada” en la Constitución y, en tal sentido y al margen de su acatamiento, debe destacarse su progresista contenido que Isidoro Goldember  ( 5 )  considera creativo de un Derecho Humano de cuarta generación que extiende la tutela a un nuevo sujeto “las generaciones futuras” estableciendo así un “derecho intergeneracional”.

            Este Derecho Humano así explicitado en el artículo 41 cuando confiere el derecho al ejercicio de las “actividades productivas” que satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras da entidad jurídica acreedora de la protección a esas generaciones que se darán en el futuro, pero, además impone a las autoridades del presente “el deber de preservar” ese derecho del aún físicamente inexistente sujeto de la protección.

            La reforma constitucional de 1994 incorpora en su primera parte un capítulo segundo que titula “nuevos derechos y garantías” que va del art. 36 al 43, estimamos que no hace más que plasmar, sobre todo en lo que nos estamos refiriendo, a un viejo sentimiento de repulsa a antiguas y nuevas prácticas de dilapidación del patrimonio nacional  que vienen liquidando las “joyas” y hasta los más elementales enseres de la bisabuela, de la abuela, de los padres, de los hijos y ahora, como antes como siempre, el de los nietos, pese a lo que está especificado en la Constitución.

 

ALGUNOS EJEMPLOS NACIONALES

            Es de conocimiento público y notorio la existencia en nuestro sur patagónico de enormes extensiones de tierras de propiedad de personas o intereses ingleses compradas? vendidas? en formas desconocidas o por demás oscuras.   Hace relativamente poco tiempo aparecen nuevos personajes entre los cuales descuellan las inversiones “Bennetton”.

            Es más, estoy escribiendo en junio de 2002, tiempo en el que vienen apareciendo algunas evidencias del apetito extranjero por más tierras, públicas o privadas, que resultan sumamente baratas, desvalorización monetaria mediante, compaginada con la angustia de muchos propietarios con reservas y ahorros “acorralados”.

            Incluso trasciende que aquellos verdaderos “mandantes” reclaman a “nuestros mandatarios” la eliminación de la prohibición legal de venta de tierras en zonas fronterizas a extranjeros y piden se restrinja la protección de zonas ribereñas.

            Este tipo de enajenaciones complementadas con verdaderos “robos” de tierras, conjuntamente con la distribución de las que se ganaron con la “conquista del desierto”- que no era ningún “desierto”- (las palabras no son neutrales “La palabra le fue dada al hombre para disfrazar el pensamiento” dice Saramago) (6) diseñaron un tipo de país acorde con los intereses del capital oligárquico y extranjero.   Conceptos que reiteran Mario Rapoport y colaboradores en “Historia Económica, Política y Social de la Argentina (1880-2000) diciendo “Conquista del Desierto”.   En realidad ese rótulo es un cruel eufemismo destinado a justificar la apropiación de un territorio supuestamente vacío y desviar la atención sobre la necesidad de aniquilar y desplazar a sus ocupantes”. (7)

            El imperio de “La Forestal Ltd.” comenzó con el convenio con una firma “Murieta and Company” que quedó sellado con una ley de la provincia de Santa Fe dictada el 5 de octubre de 1880 mediante la cual la deuda de 110.873 libras con 3 chelines sería pagada en una tercera parte con bonos del Tesoro que podían ser recibidos por el Gobierno en pago de tierras públicas.   Las otras dos terceras partes con la venta de tierras fiscales a realizarse en Inglaterra u otros países europeos.   El precio no podía ser menor de 1500 pesos la legua.   En 1887 la legua había alcanzado en los peores lugares el precio de 14.000 pesos.

            “Por supuesto” había exención tributaria y es digno de destacar que, según lo señala Virasoro, ya en oportunidad de esa adquisición de las tierras santafesinas por Murieta y Cía. ésta se preocupó de que el texto íntegro de la ley de excención de impuestos a las “compañías colonizadoras” fuera incluido en el contrato de compraventa, de modo que quedara asegurado su cumplimiento aún en caso de derogación o modificación de la ley, convertida así en cláusula del contrato. (8)

            Las igualdades, similitudes que se puedan encontrar con concesiones y otras contrataciones más cercanas e incluso recientes no son obra de la casualidad, más bien serían obra de la causalidad, nuestra vieja y endémica corrupción.

            Repsol YPF y otras compañías petroleras extraen el petróleo y gas de nuestro suelo sin más límites que su conveniencia, insumos no renovables que en su mayor parte exportan.   Según cálculos técnicos con este tipo de explotación “nuestro petróleo” se agotará en un período no mayor de 10 años en el caso del petróleo y 17 en el del gas ( 9 ).   Las generaciones futuras serán burladas en sus derechos.

            Si las futuras generaciones serán expoliadas, no lo es menor el expolio de la actual.   El petróleo que se extrae en el país cuesta a las compañías menos de la mitad del precio internacional, pero lo venden en el mercado interno a ese  precio internacional y, además, producen desabastecimientos y elevan los precios aduciendo el abandono de la “convertibilidad” y la pérdida de valor de nuestra divisa ante las extranjeras, en especial el dólar estadounidense.   Olvidan las ganancias exorbitantes que vinieron acumulando hasta entonces y que pretender seguir obteniendo, lo que en definitiva consiguen.

            Clarín del 20/06/02 (pág. 12) informa que las acciones de Repsol YPF subieron el 16% en la bolsa de Nueva York debido a que consiguió del “gobierno Argentino” el compromiso político  de mantener el decreto que permite a las petroleras disponer libremente del 70 % de los dólares producto de su exportación.   El suplemento “Cash” de Página 12 del 26/07/02 se ocupa de la venta de los intereses petroleros del grupo “Perez Compang”, los más importantes de capital argentino a la brasileña Petrobras – solo queda como nacional Tecnopetrol, del grupo Techint, que produce solo el 5% de petróleo y el 8% de gas – y opina que esta venta profundiza el proceso de concentración y extranjerización, consolidando el oligopolio que maneja el mercado argentino de combustible, agregando que la Argentina es el único exportador de crudo del mundo que no aprovecha de la enorme renta petrolera, que deja en beneficio de compañías extranjeras, que desde la devaluación subieron los precios más de treinta veces e imponen otros.   Informa que la Cepal indica que la Argentina es el único país que entregó anualmente a manos extranjeras sus seis mil millones de dólares de renta anual petrolera.

            Por otra parte el sistema de extracción de las petroleras solo atiende a la optimización de sus ganancias obviando toda consideración al cuidado del suelo y del ambiente y de la suerte de los trabajadores, de los pueblos y de su gente.

            Es así que ni las empresas, protegidas por contratos leoninos, ni el gobierno prevén actividades alternativas de producción para los trabajadores y los pueblos concernidos en la explotación para el período posterior al cese de la extracción redituable de los yacimientos.  Es así que, como lo hiciera la Forestal, dejan pueblos fantasmas, desocupación, miseria y, además, la tierra , sus fuentes acuíferas, su ambiente y su entorno contaminados.   La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha debido intervenir en relación al conflicto que mantienen con el Gobierno de Neuquén a pedido de dos Comunidades Mapuches que viven en la zona del Yacimiento Loma de la Lata.   Las Comunidades Payuemil y Kaxipayin acusan al gobierno neuquino de haber incumplido una sentencia de la Justicia que en 1997 ordenó la provisión de agua potable, el control del medio del medio ambiente y la salud de los habitantes de la zona, en la que la contaminación afectó la napa freática, secó la vegetación y diezmó la fauna.   Los indígenas denuncian que la contaminación continúa también por otros medios;  una consultora alemana detectó la presencia de “metales pesados” altamente dañinos y acusan a la provincia de falta de control  ( Clarín 08/08/02  pág. 39 ).

            Estos son solo casos puntuales porque hay muchos otros tanto o más agresivos para el ambiente que sería largo enumerar, valga solo como muestras los desechos de todo tipo que se vierten en los cursos de agua, sin tratamiento alguno, la tala de bosque, que sigue, la falta de planes nacionales o provinciales que eviten o mitiguen inundaciones, cuando no planes y trabajos en detrimento de algunos y a favor de otros que generalmente son los más poderosos, las empresas proveedoras de energía que utilizan elementos y técnicas polucionantes y peligrosas, etc. etc..   No es ocioso destacar que son los pobres, los excluídos, los que más sufren las consecuencias, porque son ellos los que viven, mejor dicho ocupan, las riberas de los cursos de agua contaminados, de fácil desborde, o se asientan en localidades donde las empresas usan esas técnicas contaminantes.

            Las distintas explotaciones y prestaciones de servicios públicos regidos por contratos abusivos, si bien prevén entes de contralor y regulación  estos generalmente no controlan ni regulan y en su mayoría son cooptados por las empresas.   En relación a estos entes puede verse el Nº 49 de setiembre de 2001 de la Revista del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal, y sobre su comportamiento el editorial del diario Clarín del 21/06/02 que se titula “Déficit de regulación en telefonía” que, si bien se ocupa puntualmente de este servicio, señala enfáticamente la inoperancia de estos entes “reguladores” y lo hace sobre la base de información recopilada por el “Ente Único Regulador de los Servicios Públicos de la Ciudad y de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad” y de la reunida por “ADELCO” que representa consumidores.

 

SOBRE EL SAQUEO Y DEGRADACIÓN DEL PLANETA

            En primer lugar deberá tenerse en cuenta la mecánica del desarrollo humano y, en especial, la influencia de determinados elementos naturales que proporciona el planeta y de su apropiación y usos.

            Alberto Aníbal Giorgi ( 10 ), comenta que en poco más de dos siglos el crecimiento demográfico ha sido exponencial: 1000 millones de habitantes en 1830, 2000 en 1930 y 6000 en la actualidad; que la expectativa de vida en la mayoría de los países ( no lo dice pero, obviamente, se refiere a los privilegiados ) era, en la mitad del siglo XVIII, de 40 años y en la actualidad oscila entre los 70 y 80 años.  Agrega que en todo ello han tenido influencia los cambios en la alimentación (es de recordar la influencia que en ello ha tenido América, con sus productos agrícolas que, transplantados a Europa, prácticamente erradicaron las hambrunas como puede verse en “El revés de la historia” de Germán Arciniegas ), pero fundamentalmente los sistemas de aprovisionamiento y purificación del agua, la instalación de retretes y sistemas de eliminación de desechos que, con sus aplicaciones evitaron la contaminación y transmisión de enfermedades, al igual que la construcción de viviendas para evitar el hacinamiento.   De todo lo cual en las zonas que no son del primer mundo, y aún en amplias porciones de habitantes de ese primero, se está involucionando rápidamente.   Ejemplos se dan en África y países latino Americanos, con la difusión mundial del SIDA, el constante deterioro del medio ambiente, etc..

            Este retroceso está determinado por un irracional explotación de los recursos del mundo, basado en un sistema económico injusto y depredador que, al decir de los autores mencionados en la nota ( 2  ) y en el artículo allí mencionado, constituye un verdadero “saqueo del planeta” que constituirá en el largo plazo el sacrificio de las generaciones futuras ( aquí recordamos el art. 41 de la Constitución Nacional transcripto en lo pertinente en el acápite), agregando los autores que la cultura del consumo y la forma de satisfacerla están ahondando el “foso entre países ricos y países pobres, creando entre quienes lo sufren un resentimiento y, a menudo, una violencia que pueden desquiciar la economía del mundo y amenazar la seguridad y comprometer la paz”, en orden a esto último puede señalarse que hay quienes predicen que en el futuro habrá guerras por el AGUA.

            Dramáticamente los articulistas dicen: “Hemos empezado a comprender que nuestras sociedades de consumo y despilfarro nos llevan al agotamiento de los recursos naturales y a poner en peligro ecosistemas indispensables para la supervivencia de nuestro planeta” agregando “y no tenemos más que un mundo”.

 

SOBRE LA SEXTA EXTINCIÓN

            Estos presagios apocalípticos son incluso acentuados en artículo periodístico de Raúl A. Alzogaray, que titula “Catástrofes y diversidad” “Siete preguntas sobre la sexta extinción” ( 11 ) en el que reseña qué es la biodiversidad, el valor de la misma y la descripción de los cinco cataclismos que hace 440, 365, 250, 210 y 65 millones de años produjeron la extinción de la mayor parte de la vida del planeta y de los millones de siglos que llevaron cada una de las recuperaciones – la última, la nuestra, llevó 65 millones de años”.

            Informa que en 1988 el Museo Americano de Historia Natural ( Nueva York ) realizó una encuesta dirigida a más de 400 biólogos.   “El 70% de los encuestados estuvo de acuerdo en que la sexta extinción en masa está ocurriendo ahora y se debe a la actividad humana”.   Uno de los encuestados, Wilson, en su libro “La Diversidad de la Vida”, afirma que están desapareciendo 27.000 especies por año ( 3 por hora ), que esta sexta extinción solo “se detendrá cuando la especie humana modifique su comportamiento o se extinga: lo que ocurra primero”.

            Dice también Alzogaray en tan interesante artículo que el zoólogo Niles Eldrege considera que aún estamos a tiempo de interrumpirla.   Su propuesta personal, planteada en su libro “La vida en la cuerdo floja” se resume en los siguientes puntos:

a) reconocer el problema,

b) estabilizar la población humana,

c) reescribir los manuales de economía y afinar la idea de sustentabilidad,

d) utilizar la experiencia que ya tenemos en conservación,

e) encontrar el equilibrio entre las necesidades económicas de los seres humanos y la existencia saludable y continuada de ecosistemas y especies,

f) desarrollar una voluntad y un programa políticos.

            Agrega Alzogaray: “El propio Eldredge, ciudadano de uno de los países más ricos y poderosos del mundo (Estados Unidos), reconoce tener días de absoluto pesimismo respecto de la interrupción de la sexta extinción.   Quizás en esos momentos le venga a la mente que su país no firmó ni el Tratado de Río en 1992 ni, más recientemente, el Protocolo de Kyoto para proteger la biosfera.   Quizás se sienta así al ver cómo su gobierno se solidariza con los países del Tercer Mundo en sus discursos, pero los esclaviza económicamente o los bombardea, llevándolos, en los hechos, a la Edad de Piedra”.

            Son muchas las voces de alarma que se levantan para denunciar esta tragedia mundial, pero que se agudiza en determinadas zonas y países y se ensaña con los humanos pobres y desprotegidos y, más aún, con los que se ha dado en calificar como “excluídos”.

            Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas ( 12 ) alerta sobre el “desarrollo económico a cualquier precio guiando inexorablemente al Apocalipsis”, se ocupa especialmente de los problemas del agua, de la energía, de la salud y de la biodiversidad.    En relación a esta última exhorta a “detener la galopante extinción de especies, que tiene influencias devastadoras para la vida humana”.   En el tema de la energía postula, como oportunidad para salir de la pobreza, “proveer de energía limpia para 2.000 millones de personas que ahora la carecen” alertando “que este avance no sea acompañado por cambios climáticos desastrosos”.   Coloca en primer lugar como problema el del AGUA, reclamando que para salvar a más de tres millones de personas que mueren cada año de enfermedades relacionadas con el agua, deberían mejorarse los servicios de la misma y de su saneamiento como también el acceso a ella, y aboga por reducir el derrame y el despilfarro para salvar a dos tercios de la población mundial de enfrentar serias deficiencias.

            Las mismas preocupaciones expone Mijail Gorbachov en otro artículo en Clarín del 05/04/02 ( pág. 29 ) que incisivamente titula “La deuda ecológica de los países desarrollados” en el que lamenta la disipación del “clima de entusiasmo y esperanza” que se vivió en la Cumbre sobre Desarrollo y Medio Ambiente celebrada en Río de Janeiro en 1992, que se desmoronó por la intransigencia de los países centrales.   Lo lamenta sobre todo en relación al agua y considera que es una “vergüenza universal” el hecho que millones de niños morirán y otros millones quedarán ciegos este año como resultado de enfermedades relacionadas con el agua que pueden prevenirse.  Desarrolla esa idea de la “deuda ecológica” diciendo que “en lugar de insistir para que las naciones en vías de desarrollo paguen sus asfixiantes deudas externas, los países ricos no deberían olvidar las enormes deudas ecológicas que están acumulando a través del consumo excesivo, en especial, los cambios climáticos evidentes ya, causados por políticas energéticas irresponsables”.  Su pensamiento culmina con una consideración trascendente diciendo que “El acceso a una provisión adecuada de agua potable para las necesidades básicas humanas es un derecho humano universal y es responsabilidad de todos que se cumpla esta promesa”.

            El mundo está alarmado por esta situación pero “las mecánicas anónimas” “que han tomado el mando” hacen caso omiso de cualquier señal, continúan ignorándolas, como ignoran inclusive compromisos contraídos – Río de Janeiro, Kyoto, convenios nucleares, etc. -.   Así puede anotar el editorial de Clarín del 10/06/02 ante la “actitud reticente de las naciones más poderosas del planeta.  La geografía de los países pobres continúa soportando la degradación del medio ambiente que causa una explotación irracional de sus recursos naturales por parte de los más poderosos intereses económicos” y apunta que en la última década avanzó notablemente la deforestación, perdiéndose en el globo 15 millones de hectáreas de bosques que equivale al 2% del total de la superficie forestada, agregando “deforestación y desertificación son marcas de un daño humano que compromete el futuro de la vida”.

            Lo que se ha venido reseñando no solo justifica sino que hace obvia la cita  Nº 3 del encabezamiento de este trabajo.   Tal como lo dice Marshal Berman, nos encontramos ante una clase que “destrozarían el mundo si les fuera rentable” porque “son la clase dominante más violentamente  destructiva de la historia”.

            Y resulta claro que les es rentable, según el informe sobre riqueza que año tras año realizan las firmas Merrill Linch y Cap Gemini Ernest Young, en la América latina hay en la actividad 280 mil personas con más de un millón de dólares en activos, se trata de un 12 % más que el año pasado, su vertiginoso enriquecimiento se da a expensas de la mayor pauperización de las clases sumergidas.

            Ignacio Ramonet dice: “La fortuna de los tres individuos más ricos del mundo supera la riqueza acumulada de los habitantes de los 48 países más pobres...La polución ecológica del mundo rico sobre la biosfera también se acentuó.   Mientras que los treinta países más desarrollados representan el 20% de la población mundial, producen y consumen el 85% de los productos químicos sintéticos, el 80% de la energía no renovable, el 40% del agua dulce.   Y sus emisiones de gas con efecto invernadero por habitante son diez veces más elevadas que las de los países del Sur (tomado del State of the World 2002, Woldwatch Institute, Washington, 2002).   En el curso de la última década, las emisiones de gas carbónico, principal causa del calentamiento climático, aumentaron en un 9%...Las de Estados Unidos, principal contaminador del planeta, crecieron en el mismo período un 18%.   Más de mil millones de personas siguen careciendo de agua potable, y casi tres mil millones (la mitad de la humanidad) consumen un agua de calidad deplorable.   Debido a la ingestión de esta agua contaminada, mueren a diario 30.000 personas.   Es decir, diez veces por día la cantidad de víctimas de los abominables atentados del 11 de setiembre de 2001”.( 13)

            Los países centrales, en especial  EEUU, que con el 5 % de la población mundial es responsable de más del 38 % de la polución del planeta y son renuentes a cualquier disminución de sus consumos y sistemas de explotación degradantes del ambiente; transfieren a los países pobres sus industrias más contaminantes y sus desechos de todo tipo y hasta pretenden descargar sus responsabilidades “comprando” porciones de no contaminación a estos países “subdesarrollados” que por ese subdesarrollo no polucionan.

            Pero es que , además, todo puede hasta transformarse en negocio.   Philippe Bovet y François Playe en artículo sobre “Nuevo Mercado, Nueva Ciencia” ( 14 ) que titulan “Los aprendices de brujo del clima” describen como, con ánimo de no someterse a limitaciones de emanaciones contaminantes, tal como se determinó en la conferencia sobre clima celebrada en Marruecos en noviembre del 2001, suscripta por 167 países ( EEUU no  ratificó el texto del acuerdo ) los industriales y, en especial, las multinacionales vinculadas al petróleo y al carbón, grandes generadoras de gas carbónico hacen lo posible por revertir sus malas imágenes.

            A su aliento se va diseñando una controvertida disciplina científica, la “Ingeniería del Clima”, que puede generar aprendices de brujos, que diseñan “negocios” señalando que para el 2008 se habrá generado un vasto mercado de derechos de emisión de gases de efecto invernadero (GEI).

            De tal modo se están desarrollando técnicas de almacenamiento de CO  consistentes en su inyección en grandes cavidades subterráneas y en el fondo del mar.   Otros emprendimientos estarían referidos a la forestación, el único quizás no controvertido o menos controvertido y, por último, el fomento del desarrollo de algas en los océanos mediante el esparcimiento de polvo de hierro en los mismos, polvo que actúa como nutriente, sosteniéndose que las algas absorben los gases nocivos.

            Todas estas técnicas, en menor medida la forestación y en mayor la última, la de las algas, son severamente cuestionadas habida cuenta que no hay estudios serios sobre los resultados y las posibles consecuencias no contempladas.   Son concepciones de ingenieros que no han consultado a oceonógrafos, microbiólogos y otras disciplinas concernidas.   Los autores aseguran que “todos estos proyectos se basan en consideraciones económicas.   Las posibilidades de controlar estos procesos son extremadamente débiles” .

            Del 26/08 al 04/09/02 se llevará a cabo en Johannesburgo – Sudáfrica – la “Cumbre Mundial sobre el desarrollo sostenible”,  para la época de sesión de este Congreso se conocerán los resultados que no se espera sean relevantes ni beneficiosos, teniendo en cuenta la posición de los países contaminantes y, en especial, de EEUU.

 

L A   P R O B L E M Á T I C A   P E N A L

             A esta altura de la explotación de los recursos de la tierra resulta obvio que la misma se lleva a cabo, fundamentalmente, por grandes empresas que actúan en el comercio, para el derecho “personas jurídicas”, que lo hacen en forma tal que, en muchas ocasiones, configuran conductas institucionalmente delictivas.

            El problema de la sanción penal de estas conductas delictivas preocupa, cada vez más, a la doctrina de tal derecho que encuentra muy serias dificultades en obtener consensos que, eventualmente, plasmen en legislaciones punitivas para las “personas jurídicas” en sí. Las empresas, corporaciones poderosas, articulan sistemas de dilución de su responsabilidad haciéndola recaer en empleados, técnicos, gerentes, etc. que funcionan como fusibles.

El profesor David Baigun, estudioso de esta problemática explica como la codificación del siglo XIX se estructuró sobre la base de la persona humana, el hombre como titular de su autonomía, con capacidad de autodeterminación y opuesto a las cosas, muestra desajuste con nuevas realidades dadas con la aparición de holding, trust, monopolios y otras formas de la persona jurídica que no son alcanzados por la ley que apunta a tutelar al sujeto propietario y sus objetos, cuando en la realidad emergía el daño macrosocial producto de agentes supraindividuales, cualitativamente diferente de las acciones humanas y dice explícitamente “En el llamado capitalismo de la concentración, en el capitalismo ahora llamado globalizado o mundializado, en este mundo actual la mayor parte de los comportamientos de identidad delictiva, los fundamentales, tienen como autores, como sujetos activos a personas jurídicas y no a individuos considerados singularmente”.

            Comentando la receptividad de la Comunidad Europea del acogimiento de la responsabilidad penal de las personas jurídicas y, en especial, el código francés de 1992 que con algunas modificaciones comenzara a regir en 1994, postula que la punición debe regirse a los comportamientos fundamentales que, a su criterio son “los llamados delitos económicos y los también llamados delitos contra el medio ambiente”, agregando que la corrupción forma parte como ingrediente en ambos delitos. ( 15 )

            Tales conceptos que expone en esta publicación común sobre el régimen penal en el Derecho Comercial, los amplía y expone exhaustivamente en su libro específicamente dedicado al tema que tituló “La responsabilidad penal de las personas jurídicas” ( 16 ) donde incluso delinea las formas y medidas de seguridad relativas al accionar de las personas jurídicas, en especial las relativas al daño al medio ambiente, sugiriendo las sanciones punitivas que desde este ángulo penal se les puede aplicar, según gravedad y reincidencias que pueden llegar a la misma extinción de la persona jurídica transgresora.  Ello sin perjuicio de que, postulando un sistema que también recoge y acepta la responsabilidad individual de los miembros que integran la persona jurídica que delinque, podría darse la falta de imputación para los miembros que hubieran formulado oposición a la conducta tipificante, no obstante lo cual el ente en sí pueda ser sancionado en el caso de aprobarse la conducta dañosa.  

 

LOS RIESGOS DEL DESARROLLO

            Este tema plantea una difícil problemática merecedora de distintos y variados enfoques.   En primer lugar amerita una distinción conceptual sobre el “desarrollo”: en qué consiste y para qué y para quién se da o se debería dar, cuando y como este significa “progreso” y entonces también el “para qué” y “para quién”.

            Si el producto del desarrollo científico técnico es apropiado por el capitalismo como este lo viene haciendo, que “no vacilaría – y no vacila – en destruir el mundo si ello le fuera rentable” – al decir de Marshall Berman -.   Si ese desarrollo solo sirviera para acrecentar la riqueza de unos pocos y sumergir en la miseria y en la exclusión a la gran mayoría de los seres humanos, de lo que nuestro país es claro ejemplo, la contestación al interrogante sería obvia, condenando tal “desarrollo”.

            Pero en un enfoque más vasto en el tiempo y el espacio el “desarrollo”, el “progreso” no puede ser desconocido y despreciado.   El mundo, el ser humano han avanzado con ellos y por ellos  - en capítulo anterior se ha dado cuenta de algunos y en el mismo sentido resulta útil esa suerte de recapitulación que hace Eric Hobsbawm en “Entrevista Sobre el Siglo XXI  ( 17 ).

            Bueno ¿ para quienes ? malo ¿ para quienes ?, son conceptos de la sociología, pero en el campo filosófico no existen dudas, el “desarrollo” es incuestionable e imparable – que el hombre tenga que modificar el “para quién” es otra cuestión, M. Berman lo desarrolla magníficamente en su tantas veces mencionado libro al que titula con la frase “Todo lo sólido se desvanece en el aire”, concepto que extrae de Marx, con el que se pretende describir el inexorable avance del desarrollo que también va destruyendo lo antiguo, lo que pasado, al plano político, significa tanto como la necesaria caída y sustitución de este sistema capitalista y destructor que viene saqueando al planeta y llevándolo a su sexta extinción.

            Las consecuencias del “desarrollo” inexorable, llevado a cabo de la forma que se ha venido describiendo, ha tenido y tiene consecuencias “directas” y “colaterales”, muchas beneficiosas y otras muchas dañosas, como se ha tratado de describir y de significar en este trabajo.

            En su aspecto general los efectos y riesgos del desarrollo cuentan con una enorme bibliografía de la que se destacan aquí dos tratados de 1996:  El de Eric Hobsbawm  “Historia del Siglo XX” de abril de 1996 ( 18 ) y el apocalíptico “El Fin del Trabajo” de Jeremy Rifkin de diciembre de 1996 ( 19 ) y más recientemente y desde una perspectiva más esperanzadora, André Gorz “Miserias del Presente, Riqueza de lo Posible” de setiembre de 1998 (  20 ) y los gritos de desesperación de Vivian Forrester en “El Horror Económico” y en “Una Extraña Dictadura” ( 21 ).

                                                           

DAÑOS COLATERALES ( o no tanto )

            Se ha dicho ya que el concepto de “medio ambiente” va más allá del estrictamente físico, internándose en significaciones políticas, sociales, culturales y hasta psicológicas.

            Este saqueo del planeta y la forma inequitativamente mafiosa de la distribución de su producto, ha traído daños genéricamente sociales que son consecuencias del orden económico que lo conduce.

            Son muchos y diversos, sólo como ejemplos se pueden señalar algunos relevantes:

La transformación de los estados que vienen abdicando de sus roles fundamentales que hacen al equilibrio social para transformarse en el dispensador de “seguridad jurídica” para los productores y beneficiarios del saqueo.

            La negación de esa misma seguridad y derechos para los ajenos al reparto del saqueo.

            Las consecuencias sociales de desocupación, acrecentamiento de la pobreza, exclusión, miseria, hambre de la mayor  parte de la población.   Elementos que generan comportamientos delictivos que a su vez expanden un sentimiento de inseguridad en la población. 

            La perspectiva de obtener generaciones con gran número de minusvalentes mentales como consecuencia de los niños mal alimentados en el seno materno y/o en los primeros años de vida.

 

“LA POLUCIÓN”  CULTURAL

Hay una consecuencia que ahora, con la consolidación del “imperio”, hasta ha dejado de ser sutil.   Se trata de la polución “cultural”.

            La cultura de los Pueblos forma parte de su medio ambiente y constituye un derecho inalienable de los mismos.   Las interrelaciones entre culturas, mientras no contengan propósitos de preeminencias que generalmente encubren finalidades económicas, han resultado y resultan enriquecedoras.   Pero cuando tienen esos ingredientes y finalidades, adquieren una entidad que poluciona y hasta disgrega las culturas de los pueblos.

            Los medios de comunicación en manos de los poderosos transmiten paradigmas de cultura que invaden, deforman y hasta reemplazan las de los pueblos sometidos.   El satélite distribuye la cultura dominante de la cual es fundamental la del consumo, de trágicas consecuencias para el planeta y los seres que lo habitan y es tremenda su influencia en el imaginario político social de los pueblos sometidos o a someter.   Es así que se ha divulgado y hasta hecho asumir por los pueblos la ideología del discurso único económico, la religión fundamentalista del mercado, del neoliberalismo que ha entrado en crisis y se viene agotando dentro del marco de destrucción que, en alguna medida, se ha tratado aquí de reflejar.

            Pacho O’Donnell reflexiona sobre “La mejor defensa es la cultura” en Página 12 del 20/08/02, diciendo que “es indudable, aunque poco asumido aún, que una parte importante de nuestra debacle se debe al adelgazamiento, casi extinguido, sentimiento de pertenencia y responsabilidad patriótica de decisivos sectores públicos y privados”.   La cultura cumple allí un papel decisivo pues su manipulación al servicio de la sociedad mercadista apunta a generar condiciones sociales y sobre todo psicológicas para su instalación y conservación, no casualmente distanciadas de los pigmentos culturales reconociblemente argentinos, pues será condición necesaria la postergación y aún el desprestigio de lo nacional en desmedro de lo supuestamente universal”.   Y ejemplifica:   “Como ejemplo de concentración financiera y empresarial observemos que nuestro continente ostenta el 9% de la población mundial, pero su participación en las exportaciones mundiales de bienes culturales es de sólo el 0,8%, en tanto que la Unión Europea exporta el 37,5%”.

            Eduardo Febbro, corresponsal en Europa, en página 12 del 04/08/02 relata como la CIA estadounidense influye en el cine y la televisión mundial, actuando en la práctica como coguionista de las películas en las que elaboran “la imagen limpia del héroe norteamericano, del policía justo, del agente secreto capaz de sacrificarlo todo en bien de su país, de los servicios secretos funcionando como una máquina perfecta” aunque la realidad lo desmienta – torres gemelas y Pentágono como ejemplo -.   Influencia peligrosísima en estos momentos en que se ha dado a la CIA carta blanca para matar en cualquier lugar del mundo y EEUU se niega a aceptar la jurisdicción del Tribunal Penal Internacional, pretendiendo inmunidad para sus tropas y agentes actuando en cualquier lugar o país del mundo .   Es más, llega a amenazar a países que no suscriban con ella convenios que los excluyan de esa responsabilidad delictual en ese tercer país ( con Colombia ya se había acordado y ya se ha suscripto con Israel y Rumania).

            La violencia que crece aceleradamente en el mundo y, fundamentalmente, en los países del tercer mundo y en forma especial en Latinoamérica, encuentra un ingrediente importantísimo en la violencia que destilan las series televisivas y películas de los géneros de terror y policiales made in Hollywood.

            La influencia de la CIA y otros organismos estadounidenses de penetración ideológica en la cultura de los pueblos es de vieja data: Francis Stonor Saunders describe minuciosamente estos trabajos de zapa que vienen realizando desde la última posguerra, con la colaboración de “venerables” fundaciones y pseudo fundaciones creadas a esos fines. ( 22 )

             Por último, sin perjuicio que quizás sea lo más importante, este saqueo llevado a cabo por los poderosos, esta apropiación mafiosa de los bienes de los pueblos sometidos resulta uno de los motivos fundamentales de las guerras, antiguas y modernas, grandes y chicas, cómo han influido e influyen en la aparición y desarrollo de los viejos y nuevos fundamentalismos, de odios raciales y nacionales, de guerras étnicas, etc..

Las contiendas entre monstruos tienen consecuencias terribles, sobre todo para las presas que ellos se disputan.

 

A P O S T I L L A

                        Estas líneas se concluyen en la segunda mitad de agosto de 2002.   Los diarios, revistas y sobre todo la televisión nos muestran la destrucción que producen los desbordes de los ríos y las inundaciones del centro de Europa, consecuencia de las lluvias torrenciales que, en pleno verano, se están produciendo allí y también en algunos países asiáticos.   Estados Unidos, a su vez, está azotada por intensa sequía, que desata incendios de bosques y su presidente, con su acostumbrada “inteligencia” , postula el remedio “talar los bosques”, según declaraciones del 22/08/02.

                        Los expertos coinciden en que son fenómenos atribuibles a los cambios climáticos producidos por la polución ambiental, determinada  por el irracional consumo de energía que produce gases contaminantes, lo que va aunado a la destrucción de defensas naturales consumidas en el saqueo planetario.   Los que ahora también sufren son los contaminadores que han actuado como aprendices de brujo, y ello es lamentable porque están en peligro, o ya dañados irremediablemente tesoros de la cultura de milenaria data, como también por la pérdida de muchas vidas.

                        Nosotros, como siempre, también sufrimos lo nuestro, que según lo acostumbrado se centra en los sectores más pobres, también aquí grandes inundaciones de barrios periféricos que ya han producido la muerte de cuatro adolescentes y podría haber  más, y agrega miseria a la miseria.           

  

NOTAS

 1) Artículo 41 de la Constitución Nacional de la República Argentina.

2) Contra el Saqueo del Planeta, firmado por Marc Auge, etnólogo, Edgar Morin, sociólogo y Alain Touraine, sociólogo. Firman también el artículo: Henri Atlan, biólogo; Raymond Barre, ex primer ministro; Michel Camdessus, gobernador honorario del Banco de Francia; Michel Rocard, ex primer ministro; François Chandemagor, escritora; Jaques Delors, ex presidente de la Comisión Europea; Stéphane Hessel, embajador de Francia; François Jacob, Premio Nobel de Medicina 1965; Robert Lion, ex director general de la Caja de Depósitos y Consignaciones; Pierre Mauroy, ex primer ministro; Jean Peyrelevande, presidente de Crédit Lyonnais.  Clarín 07/02/02 – pág. 23

3) Berman Marshall. “Todo lo sólido se desvanece en el aire” La experiencia de la modernidad. Ed. Siglo XXI España, págs. 96/27

4) Rafael Virasoro “La Forestal Argentina en “La Historia Popular Argentina”  Nº 75 – Centro Editor de América Latina

5) Isidoro H. Goldembergn”Régimen de Derechos Ambientales” Revista del Colegio Público de Abogados de la Cap. Fed. Nº 50 octubre de 2001 págs. 24/28

6) José Saramago “El año de la muerte de Ricardo Reis”  pág. 270

7) Mario Rapoport y colaboradores “Historia Económica, Política y Social de la Argentina” (1880 – 2000 ) Ediciones Macchi pág 25. Al respecto es altamente ilustrativo ese capítulo que titularon “La conquista del desierto y la distribución de la tierra” págs. 24/28

8) Rafael Virasoro obra citada pág. 43

9) Gustavo Calleja “La emergencia económica, los petróleos y el presidente Duhalde” en “Revista de Economía” editada por el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico  IADE  Nº 185 págs. 73/74.   En relación a formas de cálculo y determinación de reservas – sobre las que no hay precisiones – y otros problemas referidos al tema ver su artículo de pág. 68 a 86 y también el de Diego Herrero “Reservas y exportación de petróleo ¿ Sigue la Argentina una estrategia óptima de agotamiento? en la misma revista Nº 163 págs. 42/61.

10) Alberto Aníbal Giorgi “Cultura y Salud” compilación a cargo del mismo. Edición “Colección fin del milenio” Biblioteca Nacional y Página 12 – págs. 15/16

11) Raúl A. Alzogaray Suplemento “Futuro” de Página 12 del sábado 13 de 2002

12) Kofi Annan “Ecología Vs. Economía?”  Clarín 05/07/02 pág. 23

13) Ignacio Ramonet “Salvar el Planeta” en “Le Monde Diplomatique-Le Diplo” (edición en castellano para Argentina y Uruguay agosto 2002 pág. 40

14) Le Monde Diplomatique.Le Diplo – julio 2002 pág. 32

15) David Baigun y otros “El Régimen Penal en el Derecho Comercial” Publicación del Instituto Argentino de Derecho Comercial  Ed. AD –HOC – Baigún  págs. 95/110

16) David Baigun “La Responsabilidad Penal de las Personas Jurídicas” Editorial “De Palma” Abriendo Surcos junio 2000

17) Eric Hobsbawm “Entrevista Sobre el Siglo XXI” (Al cuidado de Antonio Polito) Ed. Crítica marzo 2000

18) Eric Hobsbawm  “Historia del Siglo XX  Ed. Grijalbo Mondadori, Barcelona Sec. Crítica 1996

19) Jeremy Rifkin “El Fin del Trabajo” “Nuevas tecnologías contra puestos de trabajo” “El nacimiento de una nueva era” Ed. Paidos Estado y Sociedad 1996

20) André Gorz “Miserias del Presente, Riqueza de lo Posible” Ed. Paidos Estado y Sociedad 1998

21) Vivian Forrester “El Horror Económico” Ed. Fondo de Cultura Económica  1997. “Una Extraña Dictadura” Ed. Fondo de Cultura Económica 2000

22) Frances Stonor Saunders  “La CIA y La Guerra Fría Cultural” Editorial Debate 2001

 

 

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